Como nos controlan y manejan

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Una gran mentira que nos han contado cuando éramos niños es la siguiente: “Necesitas ser amado”. Bueno, cuando eras un niño, sí, de acuerdo. No discutamos sobre eso. Pero ¿quieres decir que tienes sesenta y cuatro años y eres un niño aún?; ¿veinticinco años y eres un niño aún?; ¿dieciocho años y eres un niño aún? Y sabes que te dicen constantemente:
Necesitas ser amado, necesitas éxito, ser aprobado, ser apreciado, ser afirmado, necesitas…
¡Basura! Y todos lo creen. Te diré qué necesitas. Hay sólo una necesidad, que es “amar”. Podrías decir que estoy equivocado; de acuerdo, pero es el producto de muchos años de largas meditaciones. Hay sólo una necesidad, que es “amar“. No hay otra.

Lo que ellos llaman “amor”, por supuesto. es:
Tú eres bueno conmigo; yo soy bueno contigo, ¿sí? Tú me das lo que quiero, entonces te quiero. No me das lo que quiero, entonces te detesto.
Se supone que esto es amor, pero es lo que yo llamo un buen “regateo”. Se lo encuentra en el mundo de los negocios, en Wall Street, ¿no es así?

Mello

No estas aquí para cambiar el mundo

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Todos estamos embarcados en el cambio. Queremos cambiarnos a nosotros mismos; queremos cambiar el mundo. Eso es lo que nuestra programación nos ha inculcado. Tenemos que cambiar todo, sin antes haber entendido nada.

Lo que necesitas no es cambiar, es comprender. Compréndete a ti mismo; comprende a los demás.

No estás aquí para cambiar el mundo, estás aquí para amarlo!. Pero tú no quieres amar el mundo, quieres cambiarlo. ¿Sabes quésignifica amar? “Amar” significa ¡ver!, ¡comprender!

Mello

Has sido educado para pensar que los demás tienen que cambiar.

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¿Tienes problemas con la gente? ¿Alguien te resulta egoísta, malhumorado, poco confiable, repulsivo, necio, intolerable, irresponsable, o como lo quiera llamar? Piensa en los problemas que tienes en materia de relaciones humanas.

¿Conoces la raíz de todos esos problemas?

¡Tú eres la causa! ¿Te sientes afectado, pero tú eres la causa!

Si acudieras a mí como consejero espiritual para consultarme por problemas con tu esposa, sería como si tuvieras retortijones y fueras a consultar al médico.
-Doctor, son terribles estos retortijones, son realmente terribles…           

-Te recetaré algo para tu esposa, ¿está bien?
-¡Dios!, eso ya me hace sentir mejor, doctor, gracias, gracias.

¿No es esto una locura? ¿Tú tienes problemas con tu esposa y quieres que yo la haga cambiar? ¿Quién tiene el problema? Tú, ¿no es así? Vamos a eliminar el problema, la causa del problema: tú. Pero tú no lo entiendes. Has sido educado para pensar que los demás tienen que cambiar, que el mundo entero tiene que cambiar, para ser tú feliz; pero no te das cuenta. Si estás perturbado, algo te pasa. Aclaremos primero eso.
-¿Pero usted quiere decir que ella no está equivocada?
-Sí, lo está.
-¿Usted quiere decir que ella no debería cambiar?
-Por supuesto que debería, pero tú no eres quien la hará cambiar, ¿sabes?, porque tú necesitas cambiar primero. ¿Qué tal si sacamos la viga de tu ojo, para que puedas sacar la paja del de ella, eh?

Mello

Si tu felicidad depende de alguien o de algo, no es felicidad.

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Nunca vivirás hasta que dejes de aferrarte a la vida. Cuando te aferras, la felicidad muere. Si tu felicidad depende de alguien o de algo, no es felicidad, es inquietud, es tensión, es presión, es temor.

¿Has pensado alguna vez que, si algo es la causa de tu felicidad, cuando pierdas “ese algo” tu felicidad será destruida. ¿No se te ha ocurrido alguna vez que, si algo es la causa de tu felicidad, te volverás posesivo con respecto a esa cosa, te volverás ansioso por miedo a perderla?… cualquiera que esa cosa sea: educación, reputación, buena salud, la vida misma.

¡Qué interesante! Esto es redescubrir la vida.

A. de Mello

La felicidad de no depender

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Un individuo que se mudó de aldea, en la India, y se encontró con lo que allí llamamos un sennyasi. Éste es un mendicante errante, una persona que, tras haber alcanzado la iluminación, comprende que el mundo entero es su hogar, el cielo su techo y Dios su Padre, que cuidará de él. Entonces, se traslada de un lugar a otro, tal como tú y yo trasladaríamos de una habitación a otra de nuestro hogar.
Pues bien, al encontrarse con el sennyasi, el aldeano le dijo:
-¡No lo puedo creer!
-¿Qué es lo que no puede usted creer?
Y el aldeano respondió:
-Anoche soñé con usted. Soñé que el Señor Vishnú me decía: “Mañana por la mañana abandonarás la aldea, hacia las once, y te encontrarás con este sennyasi errante.” Y aquí me encontré con usted.
-¿Qué más le dijo el Señor Vishnú? -le preguntó el sennyasi.
-Me dijo: “Si el hombre te da una piedra preciosa que posee, serás el hombre más rico del mundo”…¿Me daría usted la piedra?
Entonces el sennyasi dijo:
-Espere un minuto.
Revolvió en un pequeño zurrón que llevaba y dijo:
-¿Será ésta la piedra de la cual usted hablaba?
Y el aldeano no podía dar crédito a sus ojos, porque era un diamante, el diamante más grande del mundo. Lo tomó en sus manos y dijo:
-¿Podrías quedármelo?
-¡Por supuesto!, puede conservarlo -respondió el sennyasi-; lo encontré en un bosque. Es para usted.
Siguió su camino y se sentó bajo un árbol, en las afueras de la aldea. El aldeano tomó el diamante y ¡qué inmensa fue su dicha! y, luego, en vez de ir a su hogar, se sentó bajo un árbol y permaneció todo el día sentado, sumido en meditación. Y, al caer la tarde, se dirigió al árbol bajo el cual estaba sentado el sennyasi, le devolvió a éste el diamante y le dijo:
-¿Podría hacerme un favor?
-¿Cuál? -le preguntó el sennyasi.
-¿Podría darme la riqueza que le permite deshacerse de esta piedra preciosa tan fácilmente?

Como es nuestra felicidad el día en que obtenemos realmente algo que deseamos realmente.
¿Cuanto duró tu dicha? ¡Mídela!
¡Lo digo en serio!
¿Cuántos segundos, cuántos minutos?
¿Alguna vez te has detenido a preguntarte cuánto dura la felicidad? Has conseguido la novia que querías, has conseguido el novio que querías; has obtenido ese automóvil; has obtenido el título; has sido el primero en la universidad. ¿Cuánto duró tu dicha? ¡Mídela! ¡Lo digo en serio! ¿Cuántos segundos, cuántos minutos? Te cansas de ella, ¿no es cierto? Es que estás buscando algo más, ¿no es así? ¿Por qué no estudiamos esto? Es tan valioso, más valioso que estudiar las Escrituras. Porque, ¿de qué sirve estudiar las Escrituras si crucifican al Mesías basándose en ellas, como sucedió con Jesús? Si no has comprendido esto, si no has comprendido lo que significa vivir y ser libre y ser espiritual…

A. de Mello